10 de marzo de 2014

Una bronca desde los márgenes del subterráneo




Nota aparecida en el diario La República sobre "La Horda", agrupación nacida en diciembre de 1986 con el propósito de ser el punto de convergencia de jóvenes seguidores de la música metal. El relato se basa en la observación de una reunión dominical en El Faro del malecón de Miraflores,  donde se recoge parte del discurso del líder de esa mancha, "un tal Beto", que más suena a amenaza contra los que se atrevan a aparecer por el "No Helden", lugar asociado a otra tribu urbana, los punks. A juzgar de lo leído, una actitud sectaria y elitista en una época donde compartir y diversificar espacios era necesario para echar andar una movida musical desde los márgenes, su origen común. Se adjunta una nota sobre la mencionada discoteca en el marco del "Primer Concurso Nacional de Rock no Profesional" donde, peleas y declaraciones de "autenticidad" aparte, se destaca la participación de grupos de variados estilos, cuyo aporte capital en la transición del panorama musical con propuestas novedosas por estos lares fuera acaso el genuino cambio logrado en esa década de ilusiones y desaciertos juveniles.


 Artículo recomendado La Gran Horda Metálica del Perú (1986-1989)

Sitio web dedicado a la Horda Metálica www.granhordametalica.site88.net






Punks versus heavies criollos


Segmentos definitivamente no muy amplios pero sí de composición variada de nuestra juventud, se mueven dentro o alrededor del espacio calificado “subterráneo”, generalmente atraídos por manifestaciones musicales. En aquel submundo urbano de Lima se pueden encontrar las más diversas expresiones de disconformidad y también de snobismo, por cierto. A veces dichas expresiones son violentamente antagónicas, como el caso de los punks y heavies criollos, sobre el que en esta nota presentamos una aproximación.
VSD deja abiertas sus páginas para cualquier opinión, subterránea o no, que pudiera despertar las siguientes líneas.


Era un frío domingo de mayo y muy cerca del faro de la Marina, en Miraflores, encontramos efectivamente varias decenas de seguidores del Heavy Metal en el Perú. Creado el 11 de diciembre pasado, el autodenominado “La Horda”, este grupo se reúne invariablemente todos los domingos por la tarde. Ellos afirman que son cerca de 500 los que ya pertenecen al grupo, sin embargo, aquella tarde no pasaban de 100.
DE DÓNDE SALEN
Hacia 1972 el movimiento hippista y sus vientos de “amores y paz” habían sido ya digeridos por el sistema. Empiezan por entonces a surgir grupos sin ninguna propuesta social, pero mucho más violentos y ocultistas frente al sistema. Dentro de estas manifestaciones, la más importante es la de Black Sabbath – reales iniciadores del heavy-, grupo que decide asumir ese nombre luego de ver una película de Boris Karloff. El interés por la magia negra era evidente en este grupo nacido en los barrios pobres de Birmingham.
En 1983, once años después, el cantante Ozzy Osbourne, desligado ya de Black Sabbath y entroncado al Heavy Metal, realiza una gira por Europa y en uno de sus conciertos solicita la presencia de alguien en el escenario que realice algo fuera de lo común. El voluntario sube al escenario, se baja el pantalón y defeca; imperturbable, Ozzy le pregunta si eso le parece loco, y sin esperar respuesta, agarra un poco de mierda y se la come lentamente.

Retornamos a la leve garúa de mayo. La mayoría de los muchachos de “La Horda” tiene menos de 20 años, y hasta uno de 12 años de edad pudimos divisar. Casacas negras, blue jeans, muñequeras con cocos, cadenas y candados, y el pelo largo. De pronto llega el líder, un tal Beto, y a pesar de declararse no posero les da una perorata de dos horas y los manipula de arriba para abajo, sin que nadie diga ni pis. “Ustedes no pueden ir al ‘No Helden’ porque esa es una discoteca de punks, y todos los punks son poseros pues. Yo ya he visto a algunos de ustedes por ahí y les advierto que no vayan. Si ustedes no quieren ser heavy metal pues entonces váyanse de ‘La Horda’, aquí nadie los detiene”.

Luego empiezan las burlas contra Chachi Luján y su último LP, contra Francesca Solari y el grupo Río; aborrecen la comercialización y toda forma en que el sistema puede variar el mensaje de sus canciones. Y que los punks son unos pitucos, “porque acá en Lima las peluquerías han puesto su ‘corte punk’, díganme ustedes en qué país europeo se ve eso, acá es pura pose”.
En el nivel local, Almas Inmortales, Grael, Sacra, Orgus y Masacre son los grupos favoritos de la onda Heavy Metal. Pero en el fondo tienen una dependencia casi absoluta de grupos metal europeos, (especialmente de los británicos), a tal punto de desarraigo se llega, que sus propias canciones las componen en inglés. Son muy cerrados, en el sentido que, por ejemplo, nadie puede escuchar otro tipo de música que no sea el Metal.
El antagonismo entre heavies y punks criollos ha derivado en varias broncas, algunas masivas, y son comunes las vendettas y ajustes – especialmente los sábados por la noche. Tanto los “metálicos” como los “pankekes” pertenecen a esa globalidad subterránea que ha aparecido en Lima hace algunos años. Ahora, no todos los Metal son de “La Horda”. La variedad es complicada de explicar en una nota como esta; existen por ejemplo algunos “metálicos” que no están en La Horda y que frecuentemente realizan misas negras o algo por el estilo. Existe de todo en este Huerto Subterráneo del Señor.




ANTI HÉROES DE METAL
Escribe Fátima López


“Bueno, eeeste en realidad yo no soy pank, yo soy este niu rromantic”.
Sábado por la noche. Lima nos ofrece algunas horas de diversión antes del toque de queda, convertido (a partir de la una) por los noctámbulos “juergueros” de siempre, en el agotador e inacabable “Toque a toque”. Hay mucho y variado para escoger: peñas, cines, teatros, clubes, bares, discotecas, etc. Claro, la calidad también es variada y en algunos casos depende de factores económicos. La gente joven y la no muy joven acude masivamente a discotecas, en pareja o en busca de “algún plancito”, buena música, buenos tragos y oscuridad…
En el “Ho Helden” (No Héroes), todo o casi todo parece ser diferente. “Aquí todos están locos, míralos todos bailan solos contra la pared, hasta las hembritas bailan solas”, nos dice un confundido observador. Las edades fluctúan entre los 15 (?) y 25, y la gran mayoría está ataviada con anchas camisas negras, cruces y raros peinados al ya algo pasado estilo New Romantic londinense.
La música es una buena selección de Tecno, Pop, Dark, New Wave, Punk y muy de vez en cuando Reggae o punk español. Mientras tanto afuera, apostados en la vereda, un buen grupo de “subterráneos” lanza duras críticas contra “los de adentro”, los acusan de “poseros”, traidores y snobs. Los metaleros (seguidores del Heavy y Black Metal) van más allá: les lanzan piedras. De vez en cuando llega la policía y a punta de varazos calma los ánimos. Los más neutrales señalan que se trata de problemas entre los “pitu-punk” y los “misio-punk”. “Es cosa de ellos, yo solo vengo a divertirme y a bailar sin problemas”, nos dice un simpático punk criollo.
Pero en medio de todo esto, que forma parte de nuestro llamado “color local”, existe algo que es mucho más evidente que sus vestimentas y sus extrañas formas de bailar: una actitud. Actitud que está presente tanto entre los que frecuentan lugares como el “No Helden” o el “Biz Pix” (versión miraflorina) como entre los que se quedan por las calles, en sus casas o apostados junto a “La nave de los prófugos” de la avenida La Colmena. Actitud que puede recibir como crítica principal el estar desconectada con la realidad, con nuestra cotidiana realidad; plagada de hambre, miseria y ambulantes. Actitud evasiva a decir de muchos, improductiva y anárquica tal vez, pero que finalmente corresponde a una realidad similar con muy pocas alternativas y casi ninguna solución.

Afortunadamente no todo queda allí, un buen número de estos prófugos (a decir de Luis Hernández) ha estado muy ocupado últimamente. La convocatoria al “Primer Concurso Nacional de Rock no Profesional”, organizado por TalleRock con el auspicio de Canal 9 y otras prestigiosas empresas (que ya va por la 8va fecha) ha demostrado y está demostrando que pese a la deficiencia de los equipos de sonido hay empeño y buena calidad. 120 grupos, algunos con nombres tan extraños como estilos inscritos: “Polvazo”, “Desayunados”, Q.E.P.D. Carreño” – por nombrar algunos -  disputan el primer premio que incluye la grabación de un videoclip y la emisión de un larga duración.
La existencia de grupos ya conocidos como “Eructo Maldonado”, “Zcuela Crrada” y el desaparecido “Leusemia”, demuestran que la producción musical no solo ha variado sino que va mejorando paralelamente a la aparición de grupos mucho más comerciales que si bien se escuchan y ocupan un espacio, no apuntan directamente al cambio.
Al parecer ahora, al igual que en los sesenta, son firmes las bases sobre las cuales se asienta la producción rockera en nuestro país, independientemente de las “poses” o actitudes que se asuman externamente. En todo caso los resultados dependerán de un cierto grado de coherencia y algunos otros elementos que creemos poco a poco se irán integrando.


VSD, suplemento de los viernes del diario La República.
5 de junio de 1987.









Carta publicada en el suplemento VSD, edición del 3 de julio de 1987.

Sobre la Horda Metálica y el VSD
Hace no muchas semanas, publicamos en estas mismas páginas una nota sobre la rivalidad entre los heavies y punk criollos. No una sino varias reacciones, como diría Enrique Congrains, precedieron aquel artículo que no tuvo otra intención que la de informar sobre la evolución de algunos canales del mundo subterráneo. Entre aquellas reacciones – que llegaron incluso a la amenaza al autor de la nota – recibimos esta comunicación, una especie de arte final con sello y todo, que publicamos considerando su carácter folklórico, expresión de una pandilla urbana limeña que agrupa a cerca de 500 jóvenes.











 

     


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