27 de enero de 2020

PUNK: El estallido que estremeció el rock (1987)



Un sustancioso reportaje sobre el PUNK como fenómeno musical nacido en tierras extranjeras pero de explosivo alcance en otras latitudes con una realidad propia. Pedro Cornejo y el equipo de la revista IMAGEN PÚBLICA nos muestran a los precursores, las influencias musicales, lo que ocurría en las escenas de Nueva York y Londres, el legado de esta música en Latinoamérica y, por supuesto, en Perú.

Además reproducimos la entrevista a Óscar Malca, alias Sigfrido Letal, periodista involucrado con lo que se conoció como rock subterráneo desde sus inicios.   












Subterráneos
made in Perú


Sobre lo que ocurrió por estos lares fue a entrevistar a Sigfrido Letal, director de la revista de rock IMAGEN PÚBLICA, y que algunos observadores tendenciosos sindican como vinculado al rock subte desde sus inicios. Óscar Malca).

¿Qué cosa fue para ti el rock subterráneo?
En primer lugar un grito de desacuerdo con todo lo existente, contra todo lo que se presentaba como prestigioso y establecido en el Perú. Y, en términos musicales, la posibilidad material de hacer rock – expresarse– sin tener que estar del brazo de los pésimos que en ese entonces hacían negocio en el país.

Pero ahora ya casi no hay conciertos y son pocos los grupos que sobreviven…
Sí, eso era previsible. Lo que los movilizó fue una cierta actitud intransigente; pero al acentuare las pugnas internas y la desconfianza entre aquellos que no pertenecían a una misma clase social, terminaron atomizándose hasta casi disolverse. Aunque en el fondo esto no es demasiado malo, pues los más talentosos e interesados en seguir la pelea se las están arreglando para persistir de un modo más independiente.

¿Ya serían subterráneos entonces?
Mira, no sé, el caso es que esos músicos han salido del chongo que se armó hace un par de años y que fue llamado “rock subterráneo”, por el mercado, el circuito suburbano, barrial, en el que mayormente se movían; pero eso era posible cuando eran una mancha más o menos unida y bulliciosa. Ahora, aislados unos de otros, difícilmente van a poder reconstruir ese circuito, que para la mayoría era el único en el que les era permitido tocar.

¿Y de verdad todos se creían el rollo?
Claro que no, porque era una mancha demasiado heterogénea: había universitarios, payasos, poseros, pituquitos, inconformes, políticos de esquina, desesperados, intelectuales de barrio, enloquecidos, en fin, pero sobre todo –y estos eran mayoría– verdaderos rockeros y gente sana, de una calidad humana a prueba de balas. Lo que los unía no era más que el hecho de ser jóvenes y hacer la música que les gustaba.

¿Por esa heterogeneidad crees que los atacaban tanto?

Lo principal era porque eran pésimos músicos, y seguramente lo eran, pero a sus enemigos les faltaba humor y sensibilidad para computarlos. De cualquier manera, las polémicas que generaron fueron muy divertidas, e incluso quienes los atacaban terminaron haciéndoles un favor; en realidad, es toda esa atención lo que ha permitido que exista la posibilidad de que se haga buen rock en este país, y ese es uno de los aportes esenciales que le debemos los rockeros peruanos a los subtes.


FuentePunkEl estallido que estremeció el rock. En: Suplemento Estilo del diario La República (22 de febrero de 1987), pp. 1-8.



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