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22 de diciembre de 2024

Fanzine Subterok (enero de 1986)

 

Subterok fue parte de las publicaciones impresas amateur que informaban sobre las actividades de los rockeros subterráneos. A manera de recopilación del año 1985, el fanzine publicó la historia de algunos grupos de la primera y segunda hornada (Autopsia, Narcosis, S de M, Radicales, etc.), contada por sus integrantes.   




















Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA



14 de agosto de 2023

Revista La Frontera (1998)

 



“La Frontera” fue una publicación de tipo revista que apareció en los 90, dirigido por Sandra Requena (Metadona). En este número lanzado en 1998, se comenta la participación de rockeros, entre ellos Rafo Ráez y Marciano Cantero, en el talk show “Intimidades” conducido por Laura Bozzo (Panamericana, 1997). La nota humorística viene con la parodia Intimidades donde aparecen algunos personajes de la escena rockera. La nota de fondo lo pone Leusemia con ocasión de su tercer disco Moxón: elexecrable viaje estokástico de Defekhön I a través de los tiempos (Huasipungo, 1998), una entrevista a los grupos 3 al Hilo y Manganzoides con una reseña de su cassette debut Manganzoides (Komodo, 1998).

Con ustedes “La Frontera”, una publicación con harto rock and roll nacional.


 








Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA


6 de agosto de 2023

Festival "Rockacho" (17 mayo de 1986)

 


Uno de los eventos rockeros más recordados de los 80 fue el festival “Rockacho” (1986) que en un inicio se había programado para el 26 de abril, pero luego de algunos incidentes el mismo día se tuvo que postergar al siguiente mes. En los días previos y posteriores al evento El Nuevo Diario (ex diario Marka) informó sobre este concierto publicitado como “el festival peruano más importante de los últimos años” que congregó a los grupos de rock Masacre, Éxodo, Temporal, LeuSemia, Eructo Maldonado, Del Pueblo, Flagelo, Zcuela Crrada y Seres Van. 

   



Afiche oficial del festival Rockacho
Foto: Archivo de José Antonio Arias Rodríguez 













Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA



Fuentes

MúsicaEn: El Nuevo Diario. 26 de abril de 1986, p. 27.

Rockacho y una semana para comentarEn: El Nuevo Diario. 5 de mayo de 1986, p. 20.

Corrida de rock. En: El Nuevo Diario. 17 de mayo de 1986, p. 24.

RockachoEn: El Nuevo Diario. 24 de mayo de 1986, p. 27.

Yndeseable. La guerra del rock. En: Asalto al Cielo (5). 25 de mayo de 1986, p. 14.


27 de marzo de 2023

De tal palo... ¿tal pesadilla? (1986)

 


Un curioso reportaje de tono sensacionalista publicado en La República”. Los entrevistados son Leopoldo La Rosa padre e hijo, ambos ligados a la música desde escenarios diferentes. Las preguntas apuntaban a una polémica que no tuvo efecto, al contrario, demostraron una relación de respeto y afecto mutuo. 






Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA


De tal palo…
¿tal pesadilla?

 

Leopoldo La Rosa vs. Leo Scoria

Los hijos pueden ser una prolongación de nuestras vidas, y también una negación. ¿Es una negación para el sobrio y atildado músico clásico Leopoldo La Rosa, su rockero hijo Leo Scoria, director del grupo subterráneo “Leuzemia”? En estas páginas juntamos a padre e hijo en un frente a frente ilustrativo. Leo Scoria (apellido “artístico” autoimpuesto) declara desde su extraño mundo. Él sabe muy bien por qué se quitó el apellido de La Rosa, para usar el de “Scoria”. ¿Lo sabrá su padre, el ex director de la Orquesta Sinfónica Nacional? A pesar de todo, los dos dicen que armonizan.

 

Por Ángel Pérez

Maestro Leopoldo La Rosa, ¿fue obligado usted por sus padres a seguir la profesión de músico?

No. Si bien nací en un ambiente musical, fui libre de decidir lo que quería ser en el futuro. Mi padre, que era organista de templos, me enseñó mucho e hizo que siguiera su camino. Por eso, a los siete años, yo ya estaba tocando el gran órgano de la Catedral de Lima. Mi casa siempre estaba al tanto de la música clásica y religiosa. De ese ambiente me imbuí.

Ese amor por la música le ha inducido a ejercer la pedagogía y la difusión de la música clásica por radio, televisión y colegios. ¿Cree haber logrado su cometido?

No, porque no me han dado más oportunidades y es poco lo que he podido enseñar. Sin embargo, mi trabajo ha causado efecto.

¿Lo ha causado en su hijo Leopoldo, por ejemplo? Él se hace llamar Leo Scoria y lidera al más importante grupo de rock “subterráneo”, “Leusemia”, caracterizado por un lenguaje soez y la estridencia de su música. ¿No hicieron efecto en él sus enseñanzas?

Mire, en el asunto de la educación de mis hijos, los he dejado libres: cada uno ha escogido lo que ha querido. Ellos han oído música clásica aquí en su casa, y desde chicos los he llevado a muchos conciertos. Si usted les pregunta sobre obras de música clásica, les contestarán con detenimiento. A ellos los he dejado libres como hicieron conmigo mis padres. En realidad, nadie me inculcó a mí la música clásica. Yo la escogí porque nací en un determinado ambiente. No me obligaron. Más bien, me parece estupendo que mi hijo Leopoldo haya tomado su propio camino musical, que es una expresión muy interesante de la juventud del momento.

¿Qué reacciones tiene usted al escuchar su música?

Hay obras… hay canciones que me gustan mucho. Tienen una música muy hermosa, muy interesante. Ellos con su música se sienten bien, pueden decir sus cosas.

¿Y usted cree que se puede destruir “esta sociedad podrida”, como dice su hijo, con la música que él practica?

Todos los jóvenes, en un determinado momento, quieren arreglar el mundo de una u otra forma, con diferentes sistemas cada uno y valiéndose de distintos medios. Para mí no es una sorpresa que Leopoldo quiera cambiar su sociedad: muchos músicos han querido cambiar el mundo gracias a la música. Mi hijo –yo he conversado con él seriamente– posee una seria de ideas para cambiar lo que él considera que está mal y me ha dicho, además, que está convencido de lograrlo con la música que él quiere. 

¿Qué tipo de música se escucha en su casa?

Variada. En estas cosas no hay imposición de mi parte, nunca la ha habido. 

¿No hay enfrentamiento entre su música con la que hace Leo Scoria?

No. Es otro camino el de mi hijo. Además, la música es una sola, es el arte de combinar los sonidos. Unos lo hacen con de esta forma, otros de distinta manera… en fin. Nunca podemos decir que una música es mejor que otra: cada una expresa realidades específicas. Todo el rock que tocan este grupo de jóvenes es una expresión tan buena como puede ser la expresión de otro músico con diferente tipo de música. 

¿Le gusta el rock maestro Leopoldo La Rosa?

Por supuesto. El rock tiene cosas que me gustan mucho. Hay momentos en que me encanta escuchar rock como hay momentos en que prefiero un concierto de Mozart. 

¿Cómo son sus relaciones con su hijo Leopoldo?

Muy buenas. No tenemos problemas. 

¿Y con Leo Scoria existen dificultades?

¡No! Los quiero a ambos, porque son uno solo: es mi hijo.

 

 

 

Por Álamo Pérez Luna 

¿Cómo y cuándo entraste en la música?

Ya ni me acuerdo. Creo que desde muy chico. En esa época escuchaba de todo, llámese clásico, huayno, todo lo que llegaba a mis oídos. No sabía lo que quería todavía. 

¿Tu padre nunca te inculcó el amor a la música clásica?

No, yo escuchaba todo, ¿no te digo? A mi nadie me enseñó nunca nada. Todo lo hice por mi cuenta. 

¿Cómo llegaste al rock subterráneo?

Quería hacer música, combinar música con mis vivencias. Ahí descubrí a los movimientos punk ingleses y me gustaron. Había música y agresividad, las dos cosas juntas, y eso me gustaba. Poco después conocí a Daniel, si no me equivoco en el 83. Nos juntamos con otros patas que más o menos pensaban lo mismo que nosotros, y comenzamos a tocar. 

¿Siempre tocaste el bajo?

No, en un tiempo me puse a tocar piano. 

¿Tu padre te enseñó?

No, no me enseñó nadie. Yo todo lo he aprendido por mis propios medios.    

¿Y cómo está el grupo ahora?

Daniel dejó el grupo. Ahora sólo estamos Raúl Montañés, Kimba (hermano de Daniel) y yo. 

¿Cómo reacciona tu padre ante la música que haces en “Leuzemia”?

Con mi padre existen mucha armonía. Al principio fue un poco duro, pero ahora le parece que está bien lo que hago. Mi mami se muere de risa con mi música, le vacila. Algunas veces ha dejado de escuchar mi música porque mi papá tenía que descansar o algo así, pero esos son problemas menores y muy ocasionales. 

¿De dónde viene el apodo de Scoria?

Ya ni me acuerdo quién me lo puso. Esa chapa tiene mucho tiempo, pero no creo que signifique nada especial. 

¿Y tu padre no te dice nada por haber suplantado el apellido La Rosa por el de Scoria?

Yo llevo mi vida, mi padre no me dice nada. 

Pasando a otra cosa, ¿por qué son agresivos cuando tocan?

Eso nos nace, nos brota, es completamente espontáneo. Nada en nosotros es prefabricado, como en otros grupos de esta ciudad. Así lo sentimos, por eso lo hacemos. 

¿En la vida diaria se portan igual?

Nosotros siempre reaccionamos de una forma natural y espontánea, aunque preferiría hablar solo de mí. Trato de llevar mi vida de la forma más adecuada. A veces ni yo mismo sé cómo voy a reaccionar de aquí a unos segundos. 

Políticamente, ¿eres anarquista como la mayoría de rockeros subterráneos?

Yo no soy anarquista, soy “alpinchista”. 

¿Cómo es eso?

Porque todo me llega ahí, hasta que estés preguntándome cojudeces y yo respondiéndote. 

¿Cómo te llevas con tus amigos?

Muy bien, yo no tengo problemas con nadie. Sólo me llega los hipócritas, los que te dicen una cosa y cuando te das media vuelta se ponen a rajar de ti. 

¿Todos tus amigos son subterráneos?

No, yo tengo amigos en todas partes y de todos los tipos. Aunque te voy a decir que amigos tengo pocos. Lo que me sobra son conocidos, no amigos exactamente. 

¿Ustedes se consideran parte del rock peruano?

No, nosotros estamos solos. Mira, hasta entre nosotros mismos, los integrantes de “Leuzemia”, hay marcadas diferencias. Cada uno es muy distinto al otro. 

(Al ver “Pájinas Libres” de González Prada tirado por ahí, le pregunto)

¿Lees mucho?

No, lo tengo ahí por si acaso, es pura finta. 

Y de tu padre, ¿qué piensas?

Mi padre nunca me ha impuesto nada, yo he aprendido a hacer lo que me parece bien y a reaccionar como quiero. Nunca me ha prohibido hacer nada y por eso me llevo muy bien con él. Así de fácil.

 


Fuente: Pérez, Ángel y Pérez Luna, Álamo. De tal palo… ¿tal pesadilla? En: La República. 2 de marzo de 1986, pp. 34-35.

31 de enero de 2021

Música subterránea (12/octubre /1985)

 



Archivo hemerográfico de MEMORIA CRÍTICA


Tras la controversia ocurrida el 21 de setiembre en el bosquecito de Letras de San Marcos (“Denuncia por la vida”), algunos de los grupos invitados volvieron a pisar la ciudad universitaria para presentarse en un evento organizado por los estudiantes de la escuela de Comunicación Social de la facultad de Letras. Este afiche, tomado del archivo de Memoria crítica, anuncia, entre otros, a algunos grupos etiquetados como “subterráneos” y de la corriente folklórica. El concierto se hizo el 12 de octubre y tuvo como anécdota, de acuerdo a testimonios publicados en el libro Se acabó el show. 1985, el estallido del rock subterráneo, el sabotaje con el corte de energía eléctrica cuando Guerrilla Urbana finalizaba su presentación. 


25 de agosto de 2020

31 años de rock and roll (Asalto al Cielo, 1986)



Un artículo sobre el rock and roll que reivindica la figura mítica de Chuck Berry y la influencia de esta música a través de generaciones. 





Archivo hemerográfico de Antena Horrísona




31 años de
rock and roll


“El rock and roll no ha muerto, ni morirá jamás, mientras haya un joven con ansias de expresarse; pues vio la luz desde que el primer esclavo de color pisó tierra del norte de América” (M.O.P.).
Es evidente que los jóvenes aún no han conseguido su ansiada libertad, todavía están sujetos a moldes y estereotipos que limitan y condenan su existencia a ser simples servidores de un sistema que se muere. Se han cumplido 31 años de largo recorrido en los que innumerables talentos quemaron sus corazones sobre los escenarios; también fueron 31 años de negocio redondo, que engordó a los mismos viejos que al principio se oponían a la difusión de esta música.
Ahora Lima se apresta a resistir la “invasión” Argentina, edición de discos, próximos conciertos de Abuelos de la Nada, GIT, Charly García, grupos que de representatividad juvenil no tienen nada, y forman parte del gran negocio que se desató en el vecino país después de la guerra por Las Malvinas en el 82; grupos que no se descuidan –claro– de utilizar connotaciones juveniles en su imagen y sonido, para bien de su empresa.
Comprender el rock and roll en sus diversas manifestaciones es simple. 
Fue por primera vez música joven para jóvenes, la misma que irrumpió en el estéril panorama del consumo de música son ideas, es –como dicen– el esplendor salvaje en los días en que supimos que nadie podía sentarse delante de nuestras narices, porque estábamos tratando de conseguir nuestro mundo y no el que querían darnos. No se necesitaba entender –y menos estudiarlo– sólo bastaba sentirlo; es así que a partir de la música negra los grupos blancos asumieron dos marcadas posiciones: unos academicistas intentando (estudiando) sentir como negros (Eric Clapton, John Mayall, Rolling Stones) y otros recogiendo el fresco espíritu de libertad de los negros, sin renunciar a su realidad de blancos (Beatles, Kinks, Sex Pistols, Lou Reed, etc.).
La historia no ha terminado, por lo tanto… mucha agua ha corrido bajo el puente, el sistema se repuso de la cachetada inicial, tratando de convertir en un buen negocio las apetencias juveniles, para así controlar sus naturales reclamos. Pero como el rock and roll nunca muere, nuevamente se ha levantado contra la decadencia, ahora en una de sus más radicales versiones, el temido HARD-CORE, que día a día se instala en diversas partes del mundo: España, Brasil, Argentina, USA, URSS, Inglaterra, Yugoslavia, Italia, México y también Lima. Pero no nos ocupa ahora escribir de ello, nos interesa, en este artículo, el pasado, y es exactamente en mayo que se cumplieron 31 años desde que se grabara el primer disco de rock and roll, honor que le tocó vivir precisamente a un negro, nada menos que Charles Edward Berry o simplemente Chuck Berry.
Fue en mayo de 1955 que Chuck Berry realizó lo que más tarde significaría el primer hit del rock and roll. Dice la historia que por esos tiempos Berry se encontraba en Chicago con el propósito de escuchar y ver a su ídolo Muddy Waters, es así que en el descanso de la actuación se encontraron ambos creadores. Waters, conocedor de los trabajos de Berry, le aconsejó ir a ver a Leonard Chess, hombre fuerte de un sello de Chicago. Luego de la entrevista protocolar, Berry consiguió en el acto un contrato que se firmó en presencia de Alan Freed (famoso disc jockey que bautizó el ritmo joven). Para la grabación fueron reunidos el pianista Johnny Johnson, el contrabajista y compositor de blues Willie Dixon, los bateros Jasper Thomas y Jerome Green y en las maracas al no menos famoso Bo Didley. Chuck Berry en la guitarra y canto completaba la banda.
La grabación no demandó mucho tiempo. Se hicieron cuatro temas de los cuales MAYBELLENE salió en 15 días al mercado. Alcanzó un éxito rápido en toda la nación, llegando al puesto cinco en los rankings, para luego vender más de un millón de placas. Este registro se adelantó dos meses a “Rock around the clock” de Bill Haley (julio del 55) a quien –por ser blanco– se trataba de hacerlo aparecer como iniciador de lo que hoy nos preocupa; el sencillo (45 rpm) salió editado con “Maybellene” en el lado A y “Wee wee hours” en el lado B. El lado principal era un tema rapidísimo y fuerte que se desarrollaba con gran intensidad de comienzo a fin. El atrayente título daba pie a diferentes interpretaciones, desde pensar en un auto, una chica o una marca de cosméticos si nos remontamos a la época.
Así fue el comienzo de la expansión del rock and roll, pero Berry no conseguiría la aceptación total pues no era blanco. En Norteamérica se veía “feo” tener un héroe negro, sin embargo, no le importó, no era su meta ser “héroe” (para héroes los h…). Él sólo cantaba a la juventud y eso le importaba.
Berry demostró que se podía rimar música y texto, le cantó a sus contemporáneos (no sólo de su tiempo), a los adolescentes (Little Queenie, Sweet Little Rock and Roller), a la nostalgia de los días del colegio (School days), al mismísimo rock and roll (Rock and Roll music, Roll over Beethoven), a los chicos del barrio (Johnny B. Goode), y a innumerables temas. No fue una exageración cuando dijeron: “El más grande poeta norteamericano no es Bob Dylan sino Chuck Berry” (Eric Burdon – París 1971).
Pero además de poeta Berry fue músico, un buen guitarrista; pueden haber pasado 31 años pero si uno escucha los viejos temas, se puede sentir la magia de los acordes poderosos, una sucesión de notas que a pesar del tiempo siempre tendrán vigencia para ser asimilados por las nuevas generaciones que salen a luz con su “nueva música” … el rock de los 80.
Pero bueno, continuando con la historia, a pesar de que en 1956 su “Roll over Beethoven” llegó al puesto 29, y en 1957 “Sweet Little Sixteen” alcanzó el segundo puesto, la suerte no acompañó a Berry. A finales de la década del 50 fue culpado injustamente de corrupción de menores fuera de las fronteras norteamericanas. De tribunal en tribunal, el caso no muy claro, desató una serie de sentencias de jueces racistas, al final se le achacó una condena de dos años de prisión. Parecía que una parte importante del rock and roll se moría, pero con el renacimiento británico que llegó con los Beatles en los sesenta, nuevamente fue reconocido (los Beatles grabaron varios temas de Berry). Salido de prisión volvió con más fuerza y nos brindó “Nadine”, “You never can tell”, etc. La juventud se volvió a rendir ante él, hizo giras por Europa, en París y Londres; consiguió un éxito impresionante, calificándose sus presentaciones como fiestas inolvidables. Ya en los setenta su “My ding-a-ling” se ubica en el número uno indiscutido de USA y Gran Bretaña (otoño del 72). Era la primera vez que Berry lograba tan grande conquista.
Charles Edward Berry nació el 18 de octubre de 1931 en Saint Louis (Missouri). Hijo de padres coristas de la iglesia local, se dedicó a la música muy joven.
En la escuela aprendió a tocar la guitarra con un tal Tom Stevens. También fue aprendiz de peluquero, intentó algo en fotografía, pero en 1952 funda su primer grupo y comienza a tocar en bares y clubes de su natal Saint Louis. Berry conoció la gloria, el dinero, la fama, las desgracias, pero nunca olvidó su origen, su raza y su música. En sus declaraciones siempre se mostró lúcido y mordaz con respecto al negocio.
Al mismo tiempo sabía reconocer a snobs que no faltaban en la escena rockanrolera. En una oportunidad, luego de una presentación en la TV norteamericana –en donde se hiciera acompañar por John Lennon en la segunda guitarra– un periodista le preguntó su opinión sobre los Rolling Stones. Berry sin hacerse problemas le contestó que no conocía ninguna banda de rock and roll con ese nombre. Este fue el hombre que desató el virus del rock and roll, su espíritu fue el de la música joven, que continúa en nuestra época a pesar de los negocios. Es evidente que nos esperan días peores, pero aún así continuaremos siendo jóvenes, elegiremos al lado de la vida porque la lucha no ha terminado. Larga vida al rock and roll. Leuzemia descansa en paz para beneplácito de los viejos.





FUENTE: Luz Bell. 31 años de rock and rollEn: Asalto al Cielo (10), suplemento dominical de El Nuevo Diario. 29 de junio de 1986, pp. 12-13.