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21 de enero de 2024

Revista Luznegra (1984)

 


El presente número de la revista musical LUZNEGRA apareció en el verano de 1984 con información que giraba en base al rock. Entre los colaboradores encontramos un texto sobre el punk de Paul Hurtado de Mendoza, poemas de Fernando “Cachorro” Vial y Óscar Málaga; y un episodio de la historieta surrealista Los viajes de Marco Mono de los argentinos Carlos Trillo y Enrique Breccia.

En la sección internacional, los artículos traducidos sobre Bowie y Eno provienen de las revistas Time Out y Trouser Press. Además, una crítica (a los críticos) de la película The Wall (Alan Parker, 1982) y un homenaje a Syd Vicious, ambos firmados por Pedro Cornejo; y una reseña sobre el resurgimiento del rock argentino por Luis Alberto Bruno Barnard, conductor del programa “Encuentro” de Radio Miraflores en aquella época.

Lo más interesante viene en la sección local. Una entrevista al músico y poeta Alejandro Susti a propósito de los conciertos presentados bajo la etiqueta de “Música Urbana”; y a los músicos Francisco “Pancho” Müller y Julio “Lito” Bringas de la banda SOLJANI, ocasión para echar un vistazo al panorama musical de raíz heterogénea: Temporal, Del Pueblo, Clímax, Canto Rodado, Abiosis, Camaleón, Kotosh, Up Lapsus, Kola Rock, etc., agrupaciones de las que se conoce poco en comparación con la oleada subterránea próxima.

Con ustedes, LUZNEGRA.















































Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA


17 de enero de 2019

LEUZEMIA y el PUNK-ROCK (Oiga, 1984)




Esta es la crónica del poeta Roger Santiváñez, publicada originalmente en la revista OIGA, sobre el concierto de cuatro grupos de rock en el local La Taberna como parte de "¡El rock subterráneo ataca Lima!" organizado por Ave Rok.





EL ROCK SUBTERRÁNEO ATACA LIMA
Segunda fecha con la participación de LEUZEMIA, NIEVE NEGRA,

 NARCOSIS y LOS EXIGENTES DE BENITO LACOSTA en el local La Taberna (17/11/84)








Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA



LEUZEMIA y
el PUNK-ROCK



El rock ha vuelto a colocarse en un primer plano en la ciudad con la formación del grupo “Leuzemia”. Este conjunto integrado por jóvenes músicos cultiva el punk-rock.

Cuando ya nadie podría esperar nada del Centro de Lima, o quizá porque solo el cercado podía hacer surgir un alma encadenada al rock como la de Daniel F. “el desechable”, es que el sonido del grupo Leuzemia ha conquistado el corazón de una buena parte de la juventud y sobre todo de la adolescentud –si se nos permite decir-.
Ya en 1978 Daniel F. le daba a la guitarra con su extraño hermano Guillermo Vilis (batería) y ya en ese instante eran leucemia. Pero hubo que esperar la llegada casual de Leo Scorioza, solitario chiquillo punkero de Lima (bajo), quien con Raúl Montañez (primera guitarra) conforman lo que hoy es el conjunto.
Hacían pintas sobre los muros de la ciudad, tocaban en conciertos clandestinos donde había que pelearse para subir a un escenario copado por la bulla pop.
De pronto salen a la luz de los potentes reflectores en la Concha Acústica del parque Salazar de Miraflores y el hechizo se produce instantáneamente: Leuzemia es un río o es una fiebre, nadie puede sustraerse de ese ritmo jamás igualado por ningún otro grupo de rock en el Perú, el carisma que se desata ante el fraseo agresivo e insultante de Daniel F. y un ramo de flores para Leo Scorzia quien nos expresa claramente el sentido musical de la experiencia llamada Leuzemia.
De allí que en reciente entrevista Daniel F. afirme “no me interesa la política para nada”. Ellos son músicos y lo que quieren es ser los cantores rockeros de un mundo, que si los llamados adultos no aciertan a comprender, qué fuego pueden ver los chicos de 15 o 18 años.
Al escuchar a Leuzemia es lícito preguntarse cómo han logrado alcanzar tal velocidad en el nivel rítmico para la interpretación clásica (guitarra eléctrica y batería) del rockanrol.
Sus fanáticos los siguen hasta el fin del mundo. Algunos dirán que el sonido de Leuzemia carece de nitidez, pero nadie podrá negar el impacto gestual y la emoción colectiva que genera el conjunto cuando sube al escenario.


EL CONCIERTO
El sábado 17 se corrió la voz desde tempranas horas de la mañana. Esta noche toca Leuzemia en La Taberna, al costado de La Palizada.
Llegamos en el momento en que Alfredo Rossell de Ave Rock (organizadores del Concierto de Música Subterránea) discutía con un policía –problemas de permiso y esas cosas- mientras el grupo NARCOSIS interpretaba “Sucio policía”. Visto que todo está en regla, el rock continúa, esta vez es NIEVE NEGRA rompiendo el aire. Luego saldrán los intelectuales del rock: LA CIENCIA CRACK, perfectamente olvidables: Eso no es rockanrol.
El ambiente se caldea, el público pide a gritos la aparición de Leuzemia. Por fin Daniel F. y Scorioza afinan ánimos y la voz cantante del grupo dice al micrófono: “Porque nosotros somos la nueva música”. Ovación, energía contagiante, arranca la batería de Vilis mandando el ritmo de “Fascistas de camisa negra por la calle Mussolini”.
“La gente dice que somos anarquistas, comunistas, fascistas, nada. Nosotros somos la Nueva Música” –afirma contundente, seguro, implacable con su público, Daniel F., cuyo gorrito le da un aire de delgada coherencia.

¿Cuál es el futuro de Leuzemia?
Ellos lo dicen: "Esto recién está empezando”. Ojalá pueda La Taberna convertirse en el centro del nuevo rock peruano. Ha llegado la hora de “Oirás mi voz”, bella canción de estos poetas suburbanos para quienes ha de haber un lugar en el paraíso de la música.




FUENTE: Santiváñez, Roger. Leuzemia y el punk-rockEn: Oiga, 3 de diciembre de 1984, pp. 51-52.

10 de abril de 2018

UN FENÓMENO LLAMADO LEUZEMIA (El Comercio, 1984)







Leusemia en Barrios Altos, 1985.


Publicamos una de las primeras entrevistas a “Leusemia”, grupo importante por su valor generatriz en la historia del llamado rock subterráneo. Aquí Daniel F., cantante y guitarrista de la banda, expresa una posición crítica respecto al panorama musical de la época, principalmente por su falta de autenticidad (o cultura de la rockopia).  En la portada de la sección C de El Comercio se leía “Leuzemia: rock con letra y música propia”. Esta era la carta de presentación de estos chicos provenientes de distintos barrios de la ciudad, agrupados para componer canciones sobre su experiencia en una urbe llena de contradicciones como es Lima. Este grupo carecía de técnica y destreza, pero su capacidad de convocatoria es indudable desde un inicio. Este fue su aporte. Es importante aclarar que el radio de acción de Leusemia siempre fue por el lado musical, aunque siempre se haya tratado de achacarle cierta responsabilidad de “cambio social”.

Leusemia fue algo más que rock and roll.




Archivo hemerográfico de ANTENA HORRÍSONA


Un fenómeno llamado “Leuzemia”

Poco más que difícil de definir, Leuzemia (sic) aparece como una corriente integrada únicamente por ellos mismos. Cinco muchachos reunidos para tocar lo que se ha venido a llamar rock’n roll con letra y música propia, sin estudios de música, sin objetivos profesionales en este terreno artístico y con una sola mira: tocar la mente de todos los que hacen música para que compongan y muestren su trabajo; en otras palabras, desplazar a los grupos existentes.
“Comenzamos tocando temas propios y por eso fuimos marginados”, dice Daniel F (23 años, incógnito confeso). “Más ‘bola’ le dan a los que hacen música para fiestas o radio, pero hay gente con talento…”


-  ¿Ustedes?
-  No tanto como otros, hacemos lo que podemos. Luchamos por una oportunidad a los grupos que nunca han tocado.

-  ¿Quiénes son ustedes?
-  Además de Daniel F. –quien habla– mi hermano Guillermo Vilis (con “v” por favor, así lo pone él), Leo Scoria y Raúl Montañez…

-  ¿De dónde son?
-  Cercado, Rímac y Jesús María.

-  Los vi en un reciente concierto y francamente no esperaba que fueran groseros ni que derramaran tanta lisura… ¿no crees que eso ofende al público?
-  Nadie finge… si no gusta lo que hacemos pues que no nos vayan a ver. Día a día hay más gente a la que le gustamos, tal vez porque somos más naturales. Intentamos ser una fuerza, hacer competencia a Toilet Paper, Frágil, TV Color. Queremos el mismo nivel, no técnicamente porque no podríamos hacerlo ni nos interesa grabar; queremos ser una fuerza para que otros grupos dispersos puedan surgir. Aunque otros hagan música mala a mí me parece buena si es muy de ellos. Es el valor humano lo que debe tenerse en cuenta.

-  Dices que quieren estar al mismo nivel de los otros grupos y los atacas ¿por qué?
-  Frágil demoró mucho tiempo antes de dejar de imitar y sacar un tema propio. TV Color también se dedicó a la rockopia. Esas son payasadas…

-  No es exacto…
-  Toilet Paper es lo peor y es lo que más plata gana…

-  ¿Crees?
-  Cobran en dólares.

-  ¿Qué eres? ¿Un anarquista?
-  No, ni me interesa la política para nada. Sólo queremos hacer una fuerza para competir con el resto pero no como algo comercial sino seguir siempre en la onda subterránea, despertar cabezas… la otra música no lleva a nada.

¿Leuzemia sí?
-  Otros han armado sus grupos con dos o tres canciones. Son mejores que mil copias. Lo que se forma es una cadena y se hace algo juntos. Por eso cantamos con Narcosis y otros, para formar la cadena. Estamos contentos con lo que hacemos.

-  ¿Crees que la gente también? Últimamente ustedes insultaron a una revista que los contrató en plena presentación.
-  Hay gente que no nos quiere no desea nada con nosotros. Para ellos somos una mala experiencia, pero nos hemos divertido y creo que la gente también.

-  ¿Vives de la música?
-  No

-  ¿Te interesaría?
-  No.

-  ¿Estás contra el sistema?
-  Contra el sistema musical, claro. Mira el Sr. Robot. Es una copia… ridícula… que tiene el apoyo de los grandes empresarios… pero los jóvenes con algo propio no pueden hacer nada si no es ultra comercial.

-  ¿Dónde ubicas a Leuzemia?
-  Encima de un montón de grupos. Por lo menos somos conocidos, se sabe lo que estamos haciendo y tenemos fanáticos de verdad.

¿Estudias música?
-  No.

-  ¿Por qué?
-  Por tres motivos: soy ocioso, mi trabajo no me lo permite y no me gusta aprender.



    Fuente: Bolaños, Guido. Un fenómeno llamado 'Leuzemia'. En: El  Comercio, 22 de noviembre de 1984, p. C-20.

23 de septiembre de 2016

LEUZEMIA y DELPUEBLO (La República, 1984)





El primer artículo periodístico sobre el rock subterráneo fue publicado en la sección "Opinión" del diario La República. El periodista Óscar Malca, quien estuvo vinculado al rock subterráneo desde sus inicios como espectador y cronista, presenta a estas dos agrupaciones rockeras. "A lo que habría de estar atentos es a esa proliferación subterránea de identidades que afirman su diferencia respecto al establishment, sin necesidad de darse el trabajo de oponérsele", advierte.
El escrito acaba anunciando la presentación de Leusemia para ese día (10 de noviembre) en un local de la avenida Del Ejército, en Miraflores.

El concierto se realizaría la siguiente semana (17 de noviembre) en "La Taberna", publicándose una reseña de la misma en la revista Ave Rok (n° 3, diciembre de 1984).





Archivo hemerográfico de Antena Horrísona




Leuzemia y Delpueblo



Ave Rock organizó dos conciertos:
3 y 17 de noviembre de 1984
La primera fecha tuvo como estelar a la agrupación 
Delpueblo y la segunda a Leusemia




Escribe: Óscar Malca
Diario La República
Sábado 10 de noviembre de 1984


Hace unas semanas, en un panel donde se discutía sobre el movimiento vanguardista de los años sesenta en el Perú, los ponentes coincidieron en lamentar la ausencia de rebeldía y espíritu contestatario en los artistas jóvenes tras la gran revuelta que conmovió dicha década. Como si las formas más rumiadas de la “contestación” y la “rebeldía” no fueran hoy los toboganes que todo artista o escritor debe preocuparse para resbalar al rosado parnaso del prestigio y el éxito comercial. A esta altura de los ochenta estamos ya convencidos de que los movimientos gregarizantes, las vanguardias y los manifiestos no son sino una empalagosa máscara del adefesiero arribismo local, creo que hay muchísimas maneras de decir No y éstas no tiene por qué exhibir su vinculación entre sí, ni ser la respuesta a un único y generalizable malestar. A lo que habría de estar atentos es a esa proliferación subterránea de identidades que afirman su diferencia respecto al establishment, sin necesidad de darse el trabajo de oponérsele. Y en la que nadie pretende alinearse tras un rótulo o etiqueta unificadora: más bien micro estrategias que se encuentran y siguen su propia trayectoria, bandas que se comunican, colleras que se conocen tirando piedras a la misma vitrina.

Este artículo trata de dos grupos de jóvenes que están haciendo música tratando de retomar la fuerza expresiva y herencia generacional que alimentó, y alimenta al mejor rock que haya salido alguna vez de un altoparlante.
Durante el sesenta y el setenta hubo muchas experiencias rockeras que intentaron arraigar en el país, sin embargo, la escasa originalidad en sus composiciones, el agringamiento de sus temas y el forzado inglés que usaban mermó la proyección de tales intentos.

El rock fue casi una experiencia de público reducido y por lo tanto, con escasas posibilidades de que los músicos se profesionalizaran y así pudieran dedicarse a tiempo completo a tocar y componer (el casi es debido a que por supuesto existieron las excepciones de rigor).
Es recién desde hace unos años que se comienza a percibir los síntomas de un nuevo movimiento que se ha dado en llamar la tercera edad del rock nacional.
Por ahí un intento de organización de los propios músicos. AMUSI: Asociación de Músicos Integrados, que al cabo de un par de conciertos en la ENBA (Escuela Nacional de Bellas Artes) se diluye ante la falta de recursos y apoyo.
También por esos años ‘Cordillera Negra’ va cambiando el ritmo de su música hasta convertirse en Delpueblo.


  
La génesis del grupo se relata en una extensa crónica-reportaje que apareció en la revista Luznegra hace unos meses. Basta decir que son de La Victoria, que su sonido ha sabido incorporar instrumental andino y electrónico para presentar un registro sonoro amplio y de cierta manera peligrosamente ecléctico, pero que ha sido administrado con talento: el resultado es un rock donde la vitalidad, el humor y el vigor rítmico se suman a la letra de sus temas, que trata del furor cotidiano de la ‘patota’ del barrio (Los ‘batracios’). La mariguana, la chicha helada, la hembrita rica, el cabretilla – no el problema de la mujer o el ‘problema’ de la homosexualidad como equívocamente se vio- el desgano de conseguir chamba, el hueveo y la política como hecho absurdo son sus tópicos recurrentes. Los músicos de Delpueblo tal vez no sean virtuosos ni su sonido todo lo limpio que tendría que ser; pero sus canciones sí consiguen transmitir con alegría y vitalidad el aroma, no perdón, el tufo agreste de la pista, la vereda y la esquina limeña.



Los integrantes de Leuzemia (sic) son más jóvenes y su propuesta musical es menos compleja pero no deja de ser contundente. El grupo procede del Rímac –lo curioso es que cuenta con un hijo de Leopoldo La Rosa, director de la OSN (Orquesta Sinfónica Nacional) entre sus filas– y se inscribe en la corriente más dura que ha producido el rock en los últimos años: el punk. Cantan sólo composiciones propias y en español. Sus temas y la forma explosiva en que los ejecutan están cargados de agresividad y violencia que lanzan al público con la oscura energía del escupitajo o el vómito. Durante su última presentación desataron una descomunal gresca que hizo que los cándidos organizadores del evento les cortaran el audio y terminaran echándolos del escenario en medio de una lluvia de insultos y proyectiles. 

No me interesa juzgar lo que dicen en sus canciones o lo que expresan sus actitudes; y quizá es demasiado pronto para adelantar mayores comentarios. Pero debo confesar personalmente que hace mucho tiempo que no oía un ritmo cuyas ráfagas eléctricas de guitarra y percusión tuvieran esa fuerza avasallante y primitiva que encumbran a los grandes héroes malditos del rock contemporáneo.

A ambos los manes de ‘Ave Rock’, en una loable iniciativa empresarial, les ha organizado su respectivo concierto en un local de la cuadra 8 de la Av. Del Ejército y este sábado 10 en la noche le toca a los punkis de abajo del puente. Si quieren escuchar ‘Diarrea’, ‘Fascistas en el billar de la avenida Mussolini’ u ‘Oirán nuestra voz’, no dejen de asistir.


Fuente: Malca, Óscar. Leuzemia y Delpueblo. En: La República (10 de noviembre de 1984), p. 15.