Los
efectos de la agresiva vida cotidiana se vislumbran claramente en el arte. Lima
es un caos, y sabemos quiénes son los responsables; la informalidad está por
todas partes. El rock en esencia no es nuestro, pero “Narcosis” se encarga de
darle el sonido peruano: agresividad, frustración, desconfianza, elementos
mezclados de una manera amorfa e impersonal. Si esa es la realidad habría que
apuntar al cambio. Las siguientes son impresiones del cantante del grupo: Wicho
García.
¿Por qué se
considera “NARCOSIS” un grupo de rock anarquista?
Por
el tipo de música, por la actitud de no estar con nadie sino con nosotros
mismos, estar con la verdad que uno ve, decir lo que uno ve sin tapujos; en
realidad anarquía más bien es lo que estamos viviendo. Todos están por su lado,
a nadie le interesa nada. Eso es simplemente lo que queremos expresar.
¿Qué
expectativas tienen?
Seguir
componiendo. Este primer casete que grabamos está hecho en base a lo que hicimos
desde el comienzo, lo más fuerte, lo más directo. En un inicio lo que había
eran ganas de expresar, quizá por eso sea la fuerza del casete; pero lo que más
nos interesa desarrollar es la parte musical, los arreglos y, desde luego, el
fondo de la letra, que siempre serán las cosas que uno ve, siente y vive,
porque eso de cantar cosas que no suceden no va con nosotros. Las canciones
tienen que tener un mensaje, un contenido.
¿Qué transmiten
sus canciones al público?
En
este primer casete, generalmente, un mensaje político, la realidad política que
uno vive y también algunos problemas de la juventud, la incomunicación y muchos
factores más. Por ejemplo, hay una canción que habla de la corrupción dentro de
la Policía y otra que habla de la represión, pero no la represión de los
policías, sino la represión dentro de uno mismo. No solo vemos el problema de
afuera, sino el que uno lleva dentro.
¿No crees que la
represión provenga más bien del sistema?
Claro;
es la represión al que nos somete el sistema. Desde temprana edad nos van
metiendo ideas en la cabeza, cosas, que al final uno adopta la actitud “normal”
del conformista: aceptar todo lo que se dice y vivir así porque la sociedad lo
dice.
¿A qué público
destinan ustedes sus canciones?
A
todos en general. No pretendemos elitizar, ni que se dedique solo a un grupo de
gente. Lo que buscamos es dirigir la música hacia todos lados.
¿Por qué
NARCOSIS?
Fue
el significado que le daba Hermann Hesse a la palabra de narcosis; es el estado
al que llega una persona, en el que su cuerpo y alma se llegan a identificar
totalmente.
¿Y qué tipo de
música interpretan en realidad?
Es
una música en la que expresamos lo que sentimos y vemos. Podría tomarse como
música de protesta.
¿Han tenido
problemas al haber incluido en su repertorio la canción “Sucios policías”?
Calculábamos
que el día que nos pusiéramos a cantar “Sucios policías” en un lugar abierto,
podría haber problemas, y llegaron. Esto fue el 17 de febrero de este año en el
concierto de Rock en río Rímac. Fuimos los últimos en tocar. Había grupos
invitados. Por lo general eran del Rímac y algunos de otros distritos. Como
cantamos al final de la presentación, el público comenzó a pedir el tema.
Nosotros al principio dudamos de hacerlo, pero al final accedimos. Luego de eso
cuatro policías subieron al escenario a llevarnos, pero el público comenzó a
gritar. Hubo convulsión, pero fueron los organizadores los que al final
intervinieron para que nos soltaran.
Lo
que hemos apreciado en el concierto que dimos, hace poco en la universidad San
Marcos, es que la canción “Sucios policías” fue la que más respuesta tuvo por
parte del público, debido quizá a que muchos los conocen muy de cerca.
FUENTE: Barriga,
Carmen. “Narcosis”: arañazos a la
realidad. (28 de mayo de 1985). En: Marka, p. 18.