21 de marzo de 2016

Rock subterráneo o la resistencia frente al sistema









ROCK SUBTERRÁNEO O LA RESISTENCIA FRENTE AL SISTEMA




Escribe Luis Cuadros.
Publicado en el suplemento "Asalto al cielo" de EL DIARIO.
4 de mayo de 1986.






NARCOSIS en el segundo Esquisse del Bestiario (31 de enero de 1985).
Archivo fotográfico de Herbert Rodríguez.




Generación del caos/ destrucción del orden establecido/ romper la separación entre el arte y la vida/ despertar sentimientos activos/ generar energía/ inquietar a la sociedad/ mensajes directos y agresivos/ no aceptar la destrucción de la humanidad/ rebelión intuitiva/ normas de vida furiosa/ contra la propiedad/ el trabajo/ el dinero/ la competencia/ las diferencias de clase/el racismo/ la represión ideológica/…
Imágenes de una sociedad en la que la juventud no tiene opciones para elegir sus destinos, en donde si no ingresas a la universidad no te queda otra cosa que ser ambulante (¡y después dicen que solo son ambulantes los migrantes de provincias!), jóvenes que no quieren ser la última rueda del coche y que han ido generando un movimiento contestatario y cuestionando el orden social y creando sus propios espacios: MOVIMIENTO SUBTERRÁNEO.
Iniciado por el ’83, este movimiento ha ido cobrando fuerza sobre todo en sectores marginales y se denominan así porque no gozan de una difusión comercial ni oficial en nuestro medio, ellos se han agrupado en bandas que hacen una combinación de “hardcore” (lenguaje duro) y “punk”, entre otros estilos. Esta “plaga” (como ellos mismos se definen), tienen conciencia de la realidad y han hecho centro de sus ataques a la sociedad. “En sus canciones se percibe una crítica al capitalismo, al imperialismo, a la injusticia de las actuales relaciones sociales, al poder y su corrupción, a la hipocresía, mitos y leyendas de nuestra sociedad”. Sus detractores afirman que “eso no es música, son pura bulla” y que no plantean alternativas; Juan Genovés responde: “Al rock  no hay que juzgarlo por su técnica, por su manera de articular los sonidos, sino por lo que estos sonidos expresan, esto es por la actitud que se rebelan en ellos (…) Su presencia subterránea, su voluntad  de crear un espacio alternativo, su práctica que se manifiesta en sus letras, en sus publicaciones, en los sentimientos que su música expresa, certifica una sentencia de desahucio y defunción para un orden en el que ellos no encuentran alternativas, a la vez que un firme propósito de construir un espacio nuevo en donde sea posible su desarrollo y expresión”.

Se trata de no atacar al sistema en abstracto, sino impugnar las instituciones, conductas valores y situaciones específicas a través de las cuales el sistema se reproduce, como dice una canción de “Autopsia”: “Esta es la democracia que tanto esperaban/ esta es la democracia que tanto prometieron/ esta es la democracia/ poder, represión y corrupción/ (Esta es la democracia)”. Los subterráneos están debajo de la ciudad, preparémonos para el próximo ataque. 






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