26 de diciembre de 2013

Llena su cabeza de rock. Entrevista a Pedro Cornejo (1998)



Presentamos la entrevista que la revista Domingo del diario La República hizo al crítico de rock Pedro Cornejo Guinassi a propósito de la publicación de su segundo libro "Sobrecarga. Los cortocircuitos de la música pop contemporánea" (Emedece Ediciones, 1998). La recopilación de ensayos mostraba, de acuerdo al criterio del autor, los momentos capitales y artistas esenciales para entender la evolución de la música rock. En esta conversación, Cornejo hace una reflexión sobre el desarrollo de la música y su influencia tecnológica, la situación de la música rock peruana y su relación con el medio radial, y su experiencia como cantante de Guerrilla Urbana, uno de los grupos fundadores del llamado rock subterráneo.





27 de setiembre de 1998
Escribe Toño Angulo Daneri
Fotos José Loo


Doce años de profesor de Filosofía en universidades, institutos y academias le ensañaron a Pedro Cornejo el camino. Entonces cruzó la pista, le dijo adiós para siempre a la docencia, y se convirtió en hombre de rock a tiempo completo. Empezó a sufrir el bolsillo, pero comenzó a gozar el espíritu. Por ese placer ha tenido que deshacerse tres veces de su colección de discos. Son los vaivenes de la música, como ir de un dulce arpegio de una guitarra al torturado martilleo de una batería. Pedro es esencialmente un crítico y promotor de rock. Empezó en revistas y fanzines subterráneos de la década de los 80. La nave de los locos, Luznegra, Imagen Pública. Poco a poco se fue haciendo un espacio en los medios masivos – alguna vez pasó por La República – y ahora tiene una columna semanal en la revista Somos. En 1994 editó “Juegos sin fronteras”, su primer libro de ensayos y artículos de rock. Y hace poco acaba de parir una nueva publicación, “Sobrecarga, los cortocircuitos de la música pop contemporánea”, antesala primermundista de un tercer volumen dedicado a la movida en Latinoamérica y el Perú.


La música rock está saturada de grupos que suenan radicalmente distintos. ¿A todo ese se le puede seguir llamando rock?
Te soy franco: no tengo respuesta para esa pregunta. Porque el proceso de diversificación del rock ha dado lugar a tantas propuestas con tan poco en común, que el término resulta siendo totalmente difuso. Yo prefiero hablar de pop y dejar el rock para la música que mantiene el instrumental clásico de guitarra, bajo, batería y teclados. El techno, por ejemplo, no utiliza  nada de eso y sin embargo nació del rock.

 Pero pop puede ser todo. Tampoco ayuda mucho.
Cierto, pop es un cajón de sastre. Pero en la medida en que alude a música popular, puedes meter desde el techno hasta el bolero. Es que el rock se ha contaminado tanto de otras expresiones, que su concepción original de rock and roll se ha perdido por completo.

Y esa contaminación y sobreoferta de grupos, ¿qué significa para ti? ¿Momento de crisis o apogeo?
Es lo más difícil de definir. En la evolución del rock,  cada cierto tiempo se han producido rupturas estilísticas y de actitud generacional que llevaban a una especie de revolución y abrían nuevos espacios. Pero desde el punk no se produce más una de esas rupturas. El punk nació para plantear que todo es posible, desde lo más rudimentario hasta lo más sofisticado, y con ello acabó con la idea de novedad. Entonces, sin novedad no hay innovación, y sin innovación, adiós también ruptura. Ahora todo es un poquito nuevo, aunque lo cierto es que nada es realmente  nuevo.

También se debe a que el rock hoy más que nunca es un negocio ¿no? Cada brote de novedad, por mínimo que sea y sin que pueda madurar, es rápidamente absorbido por el mercado.
Sí, por eso ahora es muy difícil establecer qué es “auténtico” y qué es “prefabricado”. Pero no hay que olvidar el papel importante que cumple la tecnología. La tecnología hace que una música totalmente enlatada resulte buenísima. Ya depende de uno afinar bien el oído y detectar lo que vale la pena.

¿Qué le espera al rock si ha perdido la capacidad de renovarse?
No sé. Para mucha gente eso es malo bajo el supuesto de que el rock no hace más que morderse la cola. Yo pienso, en cambio, que si bien ha perdido la posibilidad de ruptura global, ha ganado en infinidad de matices.

¿Le das razón a David Byrne cuando dice que la verdadera innovación hay que buscarla en África y América Latina?
Totalmente. El pop anglosajón ha explorado todas las variantes posibles y ha llegado casi a un punto muerto. Pero eso no es un fenómeno exclusivo del pop. El músico alemán (Karlheinz) Stockhausen – que de rockero tiene nada – escribió hace tiempo que el futuro de la música occidental estaba en el folclor del tercer mundo. Algunos dirán que eso es una nueva forma de colonialismo cultural, pero no hay que olvidar que el proceso de rapiña se da siempre en ambos sentidos. Y hace tiempo que nos saqueamos mutuamente.

¿Es interesante el aporte de Latinoamérica?
No todo, como nos quiere hacer creer MTV. Hay propuestas de primerísimo nivel como Charly García y Spinetta, pero también hay mucho bluff. Falta tiempo para que aquí se desarrollen obras – en plural – de envergadura.

MTV es el gran inflador del mercado ¿no?
Es ambivalente, como gigante de los mass media que es. Cumple un rol de difusión, de dar a conocer los grupos, pero a la par – y esto es lo que muchos olvidan – sigue la lógica de la rentabilidad. No se puede ser ingenuo y pensar que MTV programa lo que programa por amor al arte.

¿Por eso los grupos peruanos no están en MTV?
Alguien me dijo que era porque los grupos peruanos no quieren enviar sus videos. Tontería mayúscula. Si MTV solo pasa videos de Argentina, México y Chile es porque esos son sus mercados más grandes, donde hay más gente que ve MTV y más gente que compra discos, aunque muchos no valgan un carajo. El día que el Perú se convierta en un mercado grande, van a aparecer grupos peruanos en MTV como por arte de magia.

¿Qué le falta al rock peruano para su despegue definitivo?
Calidad de hecho no, porque la hay. Tiene que ver más con la economía del país, que hace que el nuestro sea un mercado cíclico que se mueve según los momentos de crecimiento y recesión. Y como en la economía nunca ha habido continuidad, tampoco tendría por qué haberla en el rock.

¿Y las radios? Le niegan el ingreso al rock peruano y nunca han querido cerrar el circuito de conciertos y venta de discos.
Eso ocurre porque, salvo un par por ahí, no conocen de rock. Pero además porque piensan que tocando rock nacional no van a aumentar ni mantener su sintonía. O sea, que no es negocio para ellas. Y tal vez no les falta razón, porque el rock peruano sigue siendo música para una manchita.

¿Cómo explicas el fenómeno de Mar de Copas, que dándole la espalda a la radio es casi un fenómeno en venta de discos?
Por esa misma razón. Como se trata de una manchita que escucha rock, y como esa manchita no necesariamente oye radio pero compra discos, un grupo puede sobrevivir y hasta crecer moviéndose en un círculo pequeño. Pedro Suárez-Vértiz es lo contrario, un ídolo masivo, pero de su público apenas el 20 por ciento tiene para comprar su disco y el resto lo piratea.


Muy pocos  de los lectores semanales de Pedro Cornejo saben que él alguna vez fue vocalista de un grupo subterráneo de hardcore gritón y combativo. Miren nomás el nombre: Guerrilla Urbana. “Un ataque musical y literario”, según propio manifiesto de la época. Corría la primera mitad de los años 80 y pedro compartía escenarios con los legendarios Leusemia y Narcosis. Sus letras hablaban de lucha contra el sistema, decadencia de las instituciones y otros alaridos rebeldes y parricidas. Pero el sueño le duró poco, o tal vez comprendió pronto que lo suyo no era estar arriba de los escenarios. La voz tampoco le ayudaba, aunque a su favor habría que decir que entonces ya era bastante tener pulmones de llenador de combi para alborotar al respetable y animar el pogo desenfrenado. Cuestión de actitud, que le dicen.

¿Por qué renunciaste a ser cantante?
La pregunta es al revés: ¿por qué me animé? Creo que de chiquillos todos a quienes nos gusta el rock tenemos la fantasía de tener un grupo alguna vez. Ahora sé que lo hice simplemente por eso, por cumplir mi propia fantasía.

El sueño del punk encarnado: “todo es posible, hazlo tú mismo”.
Eso, el sueño punk. Diez meses después me fui como entré, y regresé a lo que creo que puedo hacer con cierto talento. Escribir sobre rock.

¿Qué aprendiste parado en el escenario?
Que el rock es básicamente un fenómeno de comunicación. Que no importa si cantas bien o mal, ni tampoco si tocas profesionalmente. Puedes hacer ruido, pero si emocionalmente es intenso, vas a conectar con la gente.

¿Y personalmente?
Algo no premeditado pero que luego me ha servido mucho: haber pasado por todas las instancias de la industria del rock. Porque después de cantar, he trabajado en disqueras, he sido promotor de conciertos, escribo crítica, y hasta fui conductor de un programa de videoclips.

También te ganó odios, ¿no? Lo subterráneos ya no te quieren.
Quizá porque esperaban de mí un compromiso existencial y político con el rollo subte. Pero como elegí mi vida privada, me fui a enseñar y a escribir, es probable que hayan sentido que los traicioné. En el fondo no me explico la mala leche, porque ni siquiera se puede decir que alguna vez escribí algo en contra de los subterráneos.

¿No sientes nostalgia por ese pasado?
Nada. Si algo he aprendido del punk es precisamente que los compromisos colectivos son una huevada.






3 comentarios :

  1. Don Pedro Marmaja, el mas idiota y patetico de todos los criticos de rock
    Abur

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  2. ¡Buenísima la entrevista!

    Tuve el placer de conocer a Pedro en mi única visita a Lima, 12 o 13 años atrás, en un show de Mar de Copas, leusemia, Psicosis, 6 Voltios, etc... Un tipazo.

    Un abrazo desde México.

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